Resultados del estudio de velocidad de internet

El estudio sobre las velocidades de internet ha puesto de manifiesto que las promesas rara vez se cumplen, el menos en lo que al ADSL se refiere. Que los datos señalen que la relación entre la velocidad que contratamos los internautas y la que disfrutamos finalmente es del 37,3%, cuando contratamos 20 Megas, señala una diferencia en el que la realidad que es el timo de la estampita digital. Una diferencia que es mayor cuanto mayor es la velocidad contratada y es que las costuras de esta tecnología saltan por los aires, cuanto mayor es su nivel de exigencia.

Para poder estar cerca del 80 % tiene uno que tener su domicilio al lado de una central de ADSL, lo cual no es sino una casualidad. Así ningún operador llega al mítico 80 % de velocidad prometida y el que más que es Telefonica llega sólo al 73 %. Los demás, en caída libre, fruto en primer lugar de las limitaciones que tiene el ADSL como tecnología. En el lado contrario, los resultados en materia de calidad de las redes de cable es mucho mayor, superando el 83 %. En esto el informe destaca a Euskaltel y ONO.

En respuesta a esto, el gobierno (Industria) parece que “amagó” en un primer momento con obligar a que haya una obligación de conseguir el 80 % de la velocidad contratada (algo que los operadores de cable cumplen según estos estudios, lo que también es lógico dado la capacidad de esta tecnología y de las redes que han desplegado). Algo que, también, hizo que se llevaran las manos a la cabeza las operadoras que están atados al antiguo ADSL por utilizar la red propia del operador dominante. Sobre todo porque el resto de operadoras menos Telefónica los cumplimientos de velocidad son mucho mayores (caso de Jazztel y los 20 Megas (“hasta 20 Megas”) como bien denuncia Facua).

Luego, parece que se dio una cierta marcha atrás y la obligación del 80 % parece que se ha postergado porque sean los usuarios los que hagan sus test respectivos de velocidad y se lo reclamen a las operadoras. Total, el modelo hágaselo usted mismo. Un ADSL que te dura para un telediario. Lo que si parece claro es que habría que pagar por lo que se disfruta no por una ilusión de velocidad.

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